Prestar atención médica básica para pacientes heridos, menores de edad y mujeres embarazadas; distribuir bienes de primera necesidad y mejorar la provisión de agua potable y saneamiento; donar suministros médicos a centros de salud de la zona, y asistencia en salud mental a las personas afectadas por el conflicto.
Desde mediados de septiembre, la situación en Líbano se ha ido deteriorando drásticamente. La frontera entre Líbano e Israel se ha convertido en lugar de batalla entre grupos armados libaneses, entre los que está Hezbolá, y las fuerzas armadas israelíes. Desde hace unos días, los combates se han extendido a todo el sur del país, el Valle de Bekaa, Beirut y la zona de Monte Líbano.
Este conflicto ya ha provocado más de 1 millón de personas desplazadas, ha matado a más de 1.900 personas y herido a otras 9.200. Las autoridades libanesas están completamente desbordadas. Los campos de desplazados habilitados ya están llenos, y las condiciones de vida que han de afrontar quienes han encontrado allí refugio son extremadamente complejas. Las familias han llegado sin nada más que lo puesto. No hay suficientes letrinas ni agua para todos, lo que podría provocar la aparición de enfermedades como la Hepatitis E o el cólera.
El sistema de salud libanés ya estaba muy sobrecargado antes de la escalada de violencia, y esta situación no ha hecho más que complicarlo. Hay una falta grave de profesionales sanitarios y muchos centros médicos ya están al máximo de su capacidad. Según la OMS, entre el 17 y el 28 de septiembre, 38 trabajadores sanitarios han perdido la vida a causa de los combates, 6 hospitales y 40 centros de salud han cerrado por culpa de los ataques.
Actualmente, MSF cuenta con 390 trabajadores libaneses y 40 profesionales llegados de otros países para apoyar las actividades médico-humanitarias de MSF en el país. En menos de una semana, se ha conseguido organizar 10 clínicas móviles que operan por diferentes lugares de Líbano, ofreciendo atención médica básica y salud mental a los desplazados. Se ha repartido bienes de primera necesidad y agua potable a la población asentada en campos de desplazados, y se ha donado material médico y medicamentos a centros de salud, para que pudieran seguir funcionando, gracias a las más de 120 toneladas de material médico y medicamentos que se han enviado por barco desde Chipre.
Con vuestra colaboración MSF podrá equipar dos clínicas móviles para realizar consultas médicas básicas a 1.000 personas, durante 3 meses.
Médicos Sin Fronteras (web)
