La sociedad humana ha evolucionado de tal forma que al niño, durante su aprendizaje y desarrollo, se le empiezan a inculcar los diferentes filtros que su entorno humano considera determinantes y, en el supuesto de que nos ocupa, esto incluye sobre todo el especismo: se le graba en la mente que el hombre está por encima de todas las otras criaturas, hasta el punto que estas no son sino objetos a su servicio y productos de consumo.
Por otro lado, la convivencia en casa con un animal a quien se tiene como un más de la familia (no olvidado en un balcón o atado en una caseta), ha demostrado que es beneficioso en el ámbito psicológico y físico para los niños: ayuda a la formación de su sistema inmunológico, coadyuva en la superación de alergias, aporta estabilidad emocional, desarrolla el sentimiento del compañerismo y de la protección, crea vínculos afectivos, fortalece el sentido de la responsabilidad… y como no, educa en el que es la vida y en las alegrías y sufrimientos que se encontrará en ella.
PEPA (Proyecto Educa Protege Animales Ambiente) es un programa educativo que lleva a cabo iniciativas, propuestas y actividades lúdicas e intelectuales de aprendizaje, que fomenten el respeto a los animales y el medioambiente desde la infancia y durante la adolescencia, siendo la escuela un espacio clave para el desarrollo del pensamiento crítico.
El proyecto busca asentar una base muy positiva en estos niños, para que sean conscientes del problema del abandono y el maltrato en nuestro país, y mantengan este valor innato de protección y empatía por los demás, ya no sólo los animales. Son valores muy bonitos que todo niño tendría que tener, que le ayudarán en su momento a diario y en sus relaciones con los otros niños.