En Mali, los huertos son compartidos por todo el pueblo y explotados por las mujeres. Sus productos son el sustento de las familias, por lo que se convierte en un punto de vital importancia, fuente de su alimentación. Además, el huerto también es una fuente de recursos, dado que las mujeres pueden vender una parte de sus productos en el mercado.
En Djelibani (600 personas), el huerto que existe en la actualidad es demasiado pequeño, solo las mujeres más ancianas lo cultivan por deferencia a su edad y no abastece las necesidades del poblado. Se cultivan en muy malas condiciones distintos vegetales y hortalizas, según las semillas de que puedan disponer, y los conocimientos en horticultura de las mujeres son escasos. Debido a ello, el rendimiento es muy escaso y por tanto influye negativamente en la nutrición de los menores y del poblado.
Con este proyecto, Casa de Mali pretende incrementar la producción de hortalizas y vegetales, mejorando la estructura del huerto y aportando nueva tecnología de cultivo.


